Biografía de amado nervo

La biografía de Amado Nervo comienza en México, donde nació en 1870. Poeta, novelista y ensayista, fue encasillado en el modernismo, al cual no se ajusta, pues están presentes en su obra, elementos místicos y una profunda tristeza, como en el cuento breve, “El obstáculo”.

La biografía de Amado Nervo, el poeta mexicano nacido en 1870 y muerto en 1919, comienza en la ciudad de Tepic. A temprana edad queda huérfano de padre, viendo las finanzas de su familia, seriamente comprometidas. En su juventud estuvo inclinado por la vocación religiosa, que abandonó tras el llamado de la vida, los viajes y los amores. Estuvo influenciado en los comienzos por Gutiérrez Nájera. También fue autor de novelas y ensayos. Si bien se lo encasilla como modernista, está presente en su obra el misticismo y la tristeza, como en este cuento breve, “El obstáculo”, donde el misterio está presente.

El cuento “El obstáculo” en la biografía de Amado Nervo: 

Por el sendero misterioso, recamado en sus bordes de exquisitas plantas en flor y alumbrado blandamente por los fulgores de la tarde, iba ella, vestida de verde pálido, verde caña, con suaves reflejos de plata, que sentaba incomparablemente a su delicada y extraña belleza rubia.

Biografía de Amado Nervo

Volvió los ojos, me miró larga y hondamente y me hizo con la diestra signo de que la siguiera.

Eché a andar con paso anhelado; pero de entre los árboles de un soto espeso surgió un hombre joven, de facciones duras, de ojos acerados, de labios imperiosos.

-No pasarás
–me dijo, y puesto en medio del sendero abrió los brazos en cruz.
-Sí pasaré
–respondíle resueltamente y avancé; pero al llegar a él vi que permanecía inmóvil y torvo.
-¡Abre camino!
–exclamé.
No respondió.

Entonces, impaciente, le empujé con fuerza. No se movió.
Lleno de cólera al pensar que la Amada se alejaba, agachando la cabeza embestí a aquel hombre con vigor acrecido por la desesperación; mas él se puso en guardia y, con un golpe certero, me echó a rodar a tres metros de distancia.

Me levanté maltrecho y con más furia aún volví al ataque dos, tres, cuatro veces; pero el hombre aquel, cuya apariencia no era de Hércules, pero cuya fuerza sí era brutal, arrojóme siempre por tierra, hasta que al fin, molido, deshecho, no pude levantarme…

¡Ella, en tanto, se perdía para siempre!
Aquella mirada reanimó mi esfuerzo e intenté aún agredir a aquel hombre obstinado e impasible, de ojos de acero; pero él me miró a su vez de tal suerte, que me sentí desarmado e impotente.

Entonces una voz interior me dijo:
-¡Todo es inútil; nunca podrás vencerle!
Y comprendí que aquel hombre era mi Destino.

Calificación:
Recomendamos Leer

“El barril de amontillado” de Edgar Allan Poe, es un relato inquietante y...

0 Comentarios
  • No hay comentarios hasta el momento. Se el primero en comentar!

Dejar comentario
Suscribirse